Santa Maradona

Viernes Cultural | 27 de Abril del 2007

El papel del canalla

Hay en Medellín, justo en la glorieta de la avenida El Poblado con la calle 33, una valla imponente que en el día acoge a los vendedores de dulces, mangos, gafas de sol y minutos de teléfono móvil y en las noches a los borrachitos y vendedores de perros calientes. En la valla hay un mensaje escrito en letras negras sobre un fondo amarillo, que es como se escriben los mensajes de advertencia: "Los tiempos felices son las páginas vacías de la historia." También aparece el autor de la frase, en letras más pequeñas, casi invisibles.

Las ciudades en Colombia están llenas de vallas así. Con frases que, supongo, pretenden motivar a la gente. Frases de Seneca comparten espacio con grafittis en contra del imperialismo yanqui. Las hay romanticos: "Me antojé de ti." Las hay subversivos: "Uribe hijueputa!". Las hay concisas: "hijueputa!". Hay quejas, celebraciones, diatribas, comentario politico, arengas en defensa del trabajador, declaraciones de amor frustrado, frustraciones de amor declarado. Las hay inconclusas, como la que ví el otro día camino al aeropuerto, en Bogotá, en la que una mujer, joven, esbelta sostenía un slogan sobre su cabeza y que yo leí en voz alta: "Ella tiene la panela y tú?". El taxista me miró entusiasmado, era obvio que llevaba mucho tiempo esperando esta oportunidad: "El Panelón!," gritó sonriente.