Santa Maradona

Lunes | 12 de Febrero del 2007

Teddy

1.

teddy-bear.jpgEn la sala de espera del consultorio del acupunturista, la mujer sentada a mi lado ha decidio leer un poema de Eliot. This is the way the world ends / not with a bang but a whimper. Este es el año en que cumplo 30 y no dejo de pensar en que es hora de una crisis nerviosa. Es hora de que se acabe el mundo, tiernamente, sigilosamente y ojalá sin provocar un dolor de espalda o de muelas, si a eso vamos. La recepcionista llama al siguiente. Pero no hay respuesta. La recepcionista insiste nuevamente, esta vez usando nombre y apellido. Y un dejo de impaciencia en la voz. Es mi vecina, parece, la del poema de Eliot. Explica que recien se ha casado y con esto del cambio de nombre ya no sabe quien es. Su mirada recorre la sala y una sonrisa nerviosa exige un poquito de complicidad. Yo le sonrío de vuelta, que al fin y al cabo compartir médico acupunturista es una especie de hermandad. Esperando, eso sí, que los males de su matrimonio se deban a un nivel bajo en vitamina E y no a algo mas sustantivo. De Teddy, el cuento de Salinger, eso me impresionó de veras: los padres y la agresividad permanente de un matrimonio venido a menos. Nunca violenta, siempre amarga, siempre pasiva, siempre constante. Tan parecida a lo que viví en vivo y en directo algun tiempo atrás. Hay quienes creen, Teddy incluido, que nada en el universo se destruye o, mejor de una forma menos optimista, que lo que nunca estuvo nunca puede estar. Yo no he podido entender si esto incluye solo lo material del universo o también las cosas más mundanas, como la felicidad o, digamos, el amor de una pareja de esposos que siguen justos solo por obra y gracia de la costumbre o la conveniencia. Seguramente no. Las filosofias son notablemente malas a la hora de explicar lo que nos hace humanos. Alguna vez le conté eso a una chica que me dejó de una sola pieza con la respuesta: si eso es cierto, de que lo que nunca fue nunca puede ser, como explicar la canción de Mecano, esa que dice que el que muere no vive más?


2.

El instructor está tratando de explicar las diferencias entre el lado derecho y el lado izquierdo del cerebro. O por lo menos eso es lo que creo que está haciendo. Le pregunta primero a las chicas. La voz pausada. Mujeres que les hace sentir el recibir por regalo un anillo de diamantes? No especifica de parte de quién. Yo pienso que estas cosas dependen mucho del remitente. Las respuestas de rigor van llegando, primero muy timidas, luego como una avalancha de pasiones inconclusas: nos hace sentir "especiales" o tal vez "amadas" o tal vez "queridas" van diciendo. La una empieza a contar la historia del día en que su esposo de once años le regaló el primero. Pero y esto qué tiene que ver con Teddy?, le pregunto, no era de eso de lo que queríamos hablar. Mi vecino levanta la mirada, sonrie un poco y continúa jugando con su blackberry. Por qué los hombres regalan anillos de diamantes? Yo lo dudo un poco. Es obvio, empiezo, que lo hacen porque saben que las mujeres se sienten así, como así? "amadas, queridas, especiales". Hacerla sentir así es requisito necesario (y no suficiente) para darle a eso. Un diamante es en resumen una malísima inversión, es esencialmente una piedra (carbón, pues, para los puristas) y regalarlo es sucumbir a una presión social que lleva años en gestación. No me malinterprete, igual pienso que es imposible saltarse esa costumbre. No hay nada de malo en eso, digo, hacer algunas cosas simplemente porque todo el mundo las hace. El instructor pierde el interés en mi argumento. No ha escuchado lo que quiere ir y continua con su versión. Esto es prueba, dice, que la percepción del todo es a veces tan importante como la justificación del todo. Lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de sentir y de razonar. Yo no estoy de acuerdo. Lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de razonar, lo que nos hace inhumanos son nuestras emociones. Por fortuna, estas se suelen compensar una a la otra. Y si usted se identifica con esto, entonces entenderá que Teddy es un gran tipo. Querrá invitarlo a comer, casarse o ser la madre de sus hijos. O algo semejante.



Comentarios de los que leen (abajo podes agregar el tuyo)

this is another test of the stupid commenting system.

por: j. · Febrero 12, 2007 04:04 PM

A mí me gustaría ser su hermana. No Booper, sino una hermana tipo Franny, y que Teddy sea mi Seymour.

por: mer · Febrero 12, 2007 11:17 PM

Creo que lo invito a comer y pienso lo de ser la madre de los hijos.
Saludos.

por: JuanMapu · Febrero 13, 2007 04:17 PM


vos tambien podés












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