Santa Maradona

Sábadito Alegre | 16 de Diciembre del 2006

El Dorado

Las mujeres de Medellín son de culos grandes, redondos como melocotones gigantes, hostigados para siempre por la presión inobjetable del low riser.

Las mujeres de Bogotá son de culos incipientes, no planos como tablas sino de relieves modestos. Pero es cierto eso que dicen que una puerta no se cierra antes de que se abra una ventana, porque lo que cerró por debajo se abrió por arriba. Las mujeres de Bogotá son de tetas grandes, rigidas y maleables a la vez, liberadas para siempre por el avance inobjetable del escote profundo.

A las dos ciudades las separan cuatrocientos kilometros y un poco más. En la mitad del camino los dos paradigmas alcanzan el balance perfecto: El Dorado que nunca encontramos.



Comentarios de los que leen (abajo podes agregar el tuyo)

Interesante analisis, me gustan estos post salidos como de la nada.
Saludes desde Manizales.
http://sergioacevedo.blogspot.com

por: Sergio Acevedo Valencia · Diciembre 27, 2006 07:04 PM


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