Santa Maradona

Martes | 19 de Julio del 2005

Vete ligero

071305gareca.jpgMi mamá solía poner una escoba alrevés detrás de la puerta cada vez que quería acelerar la partida de una visita indeseable. No me gustan las visitas sociales. Ni atenderlas ni cometerlas. En mi casa, cuando yo estaba creciendo, eran el pan de cada día. Cada vez que había una, me mandaban a la tienda más cercana por gaseosas. Porque cuando uno conversa alegremente, el galillo se seca y hay que enjuagarlo con algo. En el patio de mi casa habían arboles de guayaba, mango, mamoncillo, guamas y un limonero huerfano. El jugo de guayaba tiene de además el efecto secundario (un plus en el caso de las visitas indeseables) de inducir el estreñmiento. Pero por alguna razón lo tomable tenía que venir con gas. Y venir acompañada en la medida de lo posible por maria luisas.

Me mandaban con una ollita. En ese tiempo, cuando el vidrio todavía era el que mandaba la parada, si uno quería las botellas tenía que pagar por ellas y el costo era mucho mayor que el liquido y por tanto absurdo. Tambien uno podía llevar botellas vacías como intercambio pero eso nos pone en un argumento circular no? Hacía el recorrido de ida a alta velocidad para compensar por la perdida del tiempo de regreso que debía hacerse con despacio y precaución. Que se derrame sangre antes de derramarse la gaseosa.

La conversación seguía, subía y bajaba. Y el tiempo de la visita estaba siempre determinado por el nivel de la gaseosa en el vaso. Como si este fuera un reloj de arena de la prehistoria social. Segundas porciones eran una rareza y en general inmerecidas. Seguro, de vez en cuando está el tipo que le trae el contrabando de revistas pornograficas a mi padre, de vez en cuando está el atormentado que comenta sobre J.S. Mill, de vez en cuando escucha uno las diatribas contra don Gabriel Ochoa Uribe pero estos son temas que pueden ser tratados en el espacio de tiempo que dan los ~300 centimetros cubicos de la gaseosa. Eso está claro.

Dicen que lo que se hereda no se hurta. Menos mal yo no herede la tontería de visitar gente. Ayudado eso si, por los tiempos, que cambian mucho. Y por una ineptitud absoluta para la conversación banal. Me incomoda estar en casa ajena, una casa tomada en su forma más demencial; "sientese como en su casa", me dicen. Que significa eso? donde está el limite de ese apropiamiento virtual? puedo ordenar porno en el cable? puedo espiar a los vecinos, criticarlos severamente? puedo ir sin mucho tiquismiquis a echarme una cagada monumental, de esas en las que hay que prender una vela para ayudar a los pulmones? Me rasco los huevos sin disimular? Que tal un poco de musiquita, me tocas una que me haga llorar? Donde está el limite de la sanidad? Donde?

En realidad, no hay punto en esta historia, blogosfera.



Comentarios de los que leen (abajo podes agregar el tuyo)

la tradición de la olla para transportar cosas desde la tienda, no se limita a la gaseosa (con y sin gas), tambien aplica para la leche y cuando se compran mas de cuatro huevos y tres salchichas.

por: alejo · Julio 22, 2005 09:29 AM

¡¡QUIERO CONOCER MEDELLIN!!

¿TU VAS A AYUDARME?

EL TIO

por: El Tio · Julio 22, 2005 04:25 PM