Santa Maradona

Miércoles | 9 de Febrero del 2005

Epifanía

Habia terminado de amarrarme a la silla del avión medio vacío, que me iba a traer de regreso. Parecía estar en la primera escena de Norwegian Wood, la novela de Murakami, solo que yo no llegaba a Alemania ni estaba escuchando a los Beatles; en cambio, salia de Chicago escuchando una de Scissor Sisters (Gonna take your mama out all night / Yeah we'll show her what it's all about / We'll get her jacked up on some cheap champagne / We'll let the good times all roll out) con la disposicion que tendria al escuchar una de Beck (Love looks away / In the harsh light of the day / On the edge of nothing more / Days fade to black / In the light of what they lack / Nothing's measured by what it needs).

El hombre era oriental, no habia duda de eso y se movia con la parsimonia que es consecuencia de los años. Uste los ha visto. Se mueven como en camara lenta, conducen a lo bestia, y en el supermercado estacionan el carrito de tal manera que estorbe mas. Annyong haseyo, aventuro. Y el hombre me devuelve una sonrisa de reconocimiento. Me dice que vamos a ser vecinos de viaje, que le ha tocado el puesto de la ventanilla. Lo observo acomodarse en su lugar y pienso en si le hago la pregunta que siempre le quiero hacer a todos los orientales: es o no es cierto que si uno bota las fortunas de las galletas tambien esta descartando ese destino por simple transitividad? Pero tambien como siempre, no lo hago. No pregunto. Tiene mucho que ver con que ya yo haya botado muchas galletas de la fortuna. Hay cosas que es mejor no saberlas.

Por las bocinas se empieza a oir el discurso de que hacer en caso de emergencia. No me gusta ese discurso. No es a la muerte a lo que le temo, sino a esos dos minutos (o tres, cuanto tiempo tarda en caerse un avion?) en que uno tiene la certeza de que va a morir y que todo lo que uno dejó de hacer se va a quedar así. Inconcluso. La vida huerfana, incompleta. No me gustan estos discursos de emergencia.

El viejo continua con su protocolo, se ajusta el cinturon, saca una almohada personal y se la acomoda entre sus riñones y la silla, y al final toma un par de audifonos de esos que filtran el ruido ambiental y los conecta a un ipod. Viene o va? me pregunta. Vengo, le digo. Es de Nueva York? me dice. No, de Colombia. Ah Colombia, bueno mi geografia anda un poco oxidada, es cerca a Bolivia no? Mas o menos, le digo; agradeciendo que por lo menos le haya dado al continente, la ultima vez me situaron a Colombia entre Ghana y Camerun. Imaginese uste. Y anda de vacaciones? No, nada mas tratando de encontrar mi destino. Que ultimamente no se de donde vengo ni para donde voy, tengo estos sueños terribles de persecuciones y dragones y princesas que no puedo rescatar porque no resuelvo los acertijos que me imponen, que cuantos centavos puede uno usar de la cajita de centavos de las cajas registradoras antes de que sea considerado mala educacion o si en una situacion en la que usted va caminando y detras viene otra persona y usted abre una puerta entonces cual es la minima distancia a la que debe estar la otra persona para que usted le sostenga la puerta en virtud de las buenas maneras, y del momento de la situacion exacta en que lo que yo fui determinó lo que ahora soy. Si me entiende? puede uste localizar el punto exacto en el que su vida le cambió para siempre, lo que hizo que se convirtiera en zapatero, en ambientalista, en cientifico, en abogado acusador posmodernista, en lo que sea que uste es. Yo si. Y sueño con eso todas las noches. Y no se ni por qué ni si hay escondido ahi algun significado sobrenatural. No, no ando de vacaciones, voy de regreso a lo que por ahora llamo casa.

Y hace cuando no va a Colombia? Hace cuanto? no sé, ni mucho ni poco, todavia tengo el recuerdo vivo de los frijolitos en Montenevado o las arepas de chocolo en palmitas o los pandeyucas de todas partes, y aun la nostalgia no opaca las razones de la partida de la huida. Yo lo entiendo sabe? que uno nunca regresa a casa cuando se ha ido, no de verdad, uste regresa pensando que el tiempo solo pasó para uste, que la musica en la radio es la misma, que la gente joven lo siguió siendo, que el pesimismo fue exitosamente mantenido a raya, que el futuro es una version del pasado (la gente dice mucho esto, no se por qué), que todo lo que pudo haber sido en efecto fué. Pero rara vez, es éste el caso. Y luego se cargó sus audifonos y no me hablo más hasta que fue tiempo de despedirnos.



Comentarios de los que leen (abajo podes agregar el tuyo)

y así uno vuelve a vivir, y se quede por 10 años, no hay nada que hacer, se fue y punto.

por: Juan · Febrero 16, 2005 10:38 AM

Hola vega, que bien, me ha gustado mucho tu blog, y ante tanta fluidez de la palabra, necesito que me ayudes a crear mi blog, soy totalmente novata, apenas si me entere de lo que es el blog y los bloggers, ahh!

por favor!, maestro, con tantos comentarios en tu blog, eres el mas indicado para iniciarme!

mali

por: mali · Junio 15, 2005 03:23 PM