Santa Maradona

Juernes | 29 de Julio del 2004

El Origen de las Cosas

He estado desatrasandome un poco en la lectura de bitacoras, las que he venido leyendo de tiempo atras y de paso las que me he encontrado en el camino y de las que no tenia ni idea. Cuando digo bitacoras me estoy refiriendo en realidad a las que son de caracter personal o que no tienen un toque tecnico (lease aburrido). Dentro de estas, las bitacoras personales, he encontrado que casi siempre y con regularidad el autor se encuentra ante una coyuntura emocional, un momento critico en el que preguntas sobre el significado de la vida, la incertidumbre del futuro o los embolates sentimentales, reclaman una urgente respuesta. Si el tema no fuera tan delicado, propondria que ese tipo de situaciones se resuelva con una de dos opciones: o la pregunta es pendeja o la respuesta no existe. Pero esto es diferente. Al fin y al cabo a pesar del glamour de mi vida bitacorera, de venir a trabajar en un audi, de las multiples cenas de gala con la crema y nata de la sociedad futbolistica, yo soy solo un joven colombiano aun entre las verdes ramas. Y las angustias de mi generacion son mis propias angustias.

He notado que lo que hace recurrentes a esas situaciones es que nunca o casi nunca hay un claro y sincero ejercicio de introspeccion para llegar a la raiz del problema. Se proveen soluciones temporales, pañitos de agua tibia que hacen olvidar la duda por un momento pero que inevitablemente aplazan la angustia. Yo, sin embargo, soy diferente. Y tras semanas, que digo, meses de constante teorizacion interna y reflexion profunda he llegado al origen de mi probable infelicidad. Y es esta: Despues de cada comida siento unas ganas insoportables de darme una siesta.

Cada comida es cada comida: desayuno, almuerzo o cena. Es cierto que los profesionales de la nutricion han elaborado guias para una dieta balanceada, que alimentos (y sus respectivas proporciones) deben combinarse para brindar un adecuado abastecimiento de energias para el cuerpo y evitar situaciones como las que me aquejan y que ciertas bebidas se han propuesto como utiles para contrarrestar la sensacion somnolienta despues de alimentarse, pero en mi caso su uso ha dado insignificantes resultados. Mas aun, tras viajar por el mundo y tratar innumerables combinaciones de alimentos he decidido desestimar esta direccion de raciocinio: es impreciso tornar la atencion al tipo de comida que ingiero porque el verdadero problema, pienso yo, es la imposibilidad de la siesta. Imposibilidad esta que activa un efecto domino en todas las areas de mi vida: mi productividad (hay partes de la tarde en que voy como un zombie o peor aun no tengo conciencia clara de mis actos), mi vida sentimental (en la casa debo recuperar los sueños perdidos en el dia y no queda mucho tiempo para dedicarle a la chica, que dicho sea de paso, pudiera ser mas comprensiva al respecto), o mi vida social (cuando estoy despierto estoy angustiado o furioso por no poder estar durmiendo lo que puede derivar en enfrentamientos con personas cercanas). No tiene efecto alguno en mi vida intima, que sigo siendo una maquina sexual de gran estabilidad y potencia con un toque de sensibilidad erotica. Asi que con gran entusiasmo le reitero que no hay problemas en ese campo.

Yo me pregunto si hay gente que comparte este mismo problema. Tal vez en forma silenciosa, avergonzados de su condicion. O mejor, personas que le hayan hecho frente y salido victoriosas y que quieran contar su historia. Me pregunto si esa gente existe y me pregunto donde estaran. Gracias por escuchar y ahora, con su permiso, me retiro a descansar.



Comentarios de los que leen (abajo podes agregar el tuyo)

¿Problema generacional?
¿Sino de nuestra idiosoncracia?
¿Predeterminación genética?

No lo sé, lo único que sé es que este sincronismo ha superado a las 5 del viernes.

http://catalombia.blogspot.com/2004/07/his-torycoma-fosfrico.html

por: Catalombia · Julio 31, 2004 07:35 AM

Espérate a que tengas hijos.

por: John · Julio 31, 2004 10:55 PM