Santa Maradona

Martes | 4 de Noviembre del 2003

Historias que leere a mis hijos a la hora de dormir

Tomé el libro y continé leyendo. Es la historia de un drogadicto que está tratando de hacer las paces consigo mismo en un centro de rehabilitación. y en la escena en que voy, se encuentra frente a un estante lleno de libros decidiendo que leer, cualquier cosa pues leer es una excusa para escapar de la realidad que lo atormenta, que lo debilita y que ya no parece poder combatir. Y el sentimiento del criminal se me hace familiar. La angustia es la misma aunque la droga sea otra.
Mi nombre es vega, soy adicto a una vida sin eventualidades. Cuando me veas, espero que te veas a ti mismo y espero que veas desesperanza y espero que no puedas vivir sin ella. Mi nombre es vega, soy adicto a una vida sin eventualidades. Me he limpiado el culo con mis ideales, he prostituido mis principios, he resignado mi deber humano a la busqueda de la estabilidad que da el dinero y he recibido a cambio la pobreza de un espiritu débil. Bienvenido vega, liberación espera. Es lo que siempre he querido. Es lo que ahora quiero. Quiero que vuelvan los dramas de la mente causados por el abuso incestual, quiero que vuelvan mis fantasias bisexuales con cadaveres de tiempo atras, quiero que vuelvan las angelinas del mundo para que me susurren cantando our love is like water, dejandome percibir su aliento de anfetaminas. Quiero celebrar el día de la madre con rituales de vudu, quiero celebrar la llegada del verano con el empalamiento de una virgen de cabello del color del oro y ojos de cristal verdoso que solo intuyen ausencia cuando de verdad miran y tetas jugosas y abundantes que sean crujientes cuando las asemos al carbon, quiero masturbarme en las tumbas de los martires de la patria, quiero que la tristeza se convierta en ira, que la desilusión se convierta en furia que destruye todo lo que hasta ahora es sagrado, quiero que esta noche me beses en los ojos, quiero que pongas tus labios de mamadora diestra en mis ojos y succiones fuerte, más fuerte carajo que todavía no siento nada, quiero que dejes caer el liquido en tu estomago, quiero que no contradigas la sensación nauseabunda, dejate caer, quiero que le permitas a tus entrañas caminar en sentido contrario hasta que sea irresistible, hasta la inevitabilidad orgásmica de tu vomito de mil colores, solo en ese momento te permitiré besarme, solo en ese momento me besaras en los labios, quiero que no me dejes olvidar tu sabor interno, es esa la unica manera de saber si en verdad te quiero tanto como digo. Mi nombre es vega y soy adicto a una vida sin eventualidades.



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