Santa Maradona

Martes | 15 de Abril del 2003

Tres ave marias

Empezó el viernes pasado lo que en Colombia llamamos el puente más largo del año. Eufemismo que si bien es certero, no nos queda grande. El cuento empezó con la idea de que los católicos necesitabamos dejar de trabajar para celebrar como se debe los clásicos días del Jueves y Viernes santo. Para dedicarnos a reestablecer el espiritu a través de la convivencia cercana con Dios. Convivencia que es, se entiende, de puro caracter metafórico. Pero claro como no, pronto se hizo evidente que ibamos a necesitar la tarde del Miercoles para ir a donde sea que el reencuentro espiritual se iba a dar. Luego alguien puso en evidencia que no tiene mucho sentido ir a trabajar el Miercoles santo nada mas que medio dia. Y finalmente se llegó a la conclusión de que es contraproducente (para el espiritu, nuevamente) ir a trabajar nada mas que el Lunes y el Martes y entonces mas bien resolvamos todo por las buenas y nos tomamos toda la semana.

La Semana Santa. Epoca de reconciliación, de reflexión, de introspección espiritual. Epoca de vacaciones. Yo, católico romano y apostólico desde el bautizo, regresaba como fuera a la casa de mis padres en donde me recibían siempre con un festival culinario de ocasión que incluía huevos de iguana, guisos de icotea (icoteas que son en teoria ilegales pero que se pueden comprar directamente a la policia, que mantiene un stock alto de todos los decomisos que hace), y dulces de todo: de almendras, de mango, de coco, de yuca y de lo que hubiera.

Aparte de satisfacer necesidades gastronomicas, no había muchas otras alternativas para entretenerse, considerando que cualquier tipo de diversión nocturna (incluyendo la coital) es considerada inapropriada por orden del Santo Oficio. Se podia salir a caminar y correr el riesgo de caer en una de las muchas procesiones de las que, y hablo por experiencia propia, es imposible salir. Se podia jugar dominó, la alternativa popular, pero ya la gente no juega por el vicio de jugar sino por el vicio de la plata, lo que era y es inadmisible en el estado financiero personal actual. Y como la idea de la vacacion es hacer todo lo contrario a lo que uno hace normalmente, leer estaba fuera de cuestion. No quedaba sino la tele. Ah la tele. Eterno guía espiritual que para la fecha ya se había contagiado del ambiente con una programación que incluía clasicos de la tv religiosa, convenientemente divididos en dos partes a emitirse el jueves y el viernes santo: el martir del calvario, ben-hur, los 10 mandamientos, y demas variaciones. Tocaba entonces, seguir comiendo.

Los amigos del interior del país no la estaban pasando mejor. Entre rezo y rezo para ellos el plan especial era el de ir a visitar iglesias. Que consiste en bueno, ir a visitar las iglesias de más sobresaliente belleza de la ciudad. Iglesias que, dicho sea de paso, uno conoce de sobra y ve a diario cuando va para el trabajo pero que por obra y gracia del cristianismo y de la cantaleta maternal en esta semana van a irradiar el aura sobrenatural de las cosas a las que uno no les conoce el nombre. Estos paseos siempre se hacen en familia, por supuesto, incluyendo a las tias solteronas. Y de ellos o ellas es imposible salvarse. Ellas, las tias, se detienen en cada iglesia a comprar veladoras y rosarios y laminitas de santos; santos que existen en una cantidad tal que no es posible evitar pensar que la nomina del cielo es mas amplia que la del gobierno. Claro que la comparacion dura hasta ahí porque es dificil imaginarse a Dios como presidente con sombrero vueltiao entonando retoricos discursos y alborotando demagogia por doquier.

La historia acaba siempre de igual modo. El lúnes que sigue volvemos todos a contarnos la historia de lo que hicimos y dejamos de hacer en Semana Santa, sin dar mucha muestra de la reestructuracion espiritual de la que tanto hablaron los curas, pero reforzando la conclusión de que en este pais de catolicos en el que con una mano uno se persigna y con la otra paga el tiquete vacacional, para ser felices necesitamos menos padrenuestros y más bronceador solar.

Comentarios de los que leen (abajo podes agregar el tuyo)

Te ha faltado el HERPO, mano.

por: orvilla · Abril 27, 2003 10:06 PM

;uy cierto y entretenido este articulo, y aunque la religion catolica no sirva para mas que para gastarse la plata de los pobres feligreses en cuadritos y esculturas, al menos tenemos la fortuna de tener una semanita de descanso de toda la actividad innecesaria (pero que igual hacemos)

muy entretenida su pagina mi buen paisano

por: Pol · Junio 1, 2004 11:07 PM