Santa Maradona

Martes | 3 de Septiembre del 2002

La incertidumbre del roller-coaster

La ausencia de nuevas entradas bloguisticas en s|m se debe a que andaba vacacionando. Vacaciones presumiblemente merecidas. Sucede que saqué los pantalones cortos, la camisa de chalis (esa que es color naranja y verde), me puse medias y sandalias y mi sombrero rasta y me fuí a la aventura en el mundo real. Muy pronto descubrí eso que los gringos llaman roller-coaster y que nosotros los más criollos resolvimos por decir que es una montaña rusa. No necesariamente sovietica. Tenía de dónde escoger. Por un lado estaba el temible boomerang, por el otro el inescrutable Cometa y el respetable Cohete Salvaje. Como aquí no le tenemos miedo a nada. (Con la posible excepción de ver a Michael Bolton volver a grabar canciones). Dejamos prejuicios a un lado y nos le medimos al Cohete Salvaje.

Pues bien, uno se monta al aparato entre risitas nerviosas tratando de ocultar que en realidad esto es mejor verlo desde abajo. Una valentía mal disimulada y haciendo tiempo preguntandole al operador que si puedo dejar la billetera aquí y tal. El operador tenía experiencia y me ha caído bien el tipo cuando le ha dado la oportunidad a todos de bajarse a tiempo o callar para siempre. Me ajusté el cinturón de seguridad y me encomendé a los dioses de las fuerzas centrífugas. Mire que yo he sido bueno siempre. Gritos van. Gritos vienen. Una zarandeada a la izquierda, otra a la derecha. Ya sabemos lo que se debe sentir estar dentro de una licuadora. Tres minutos y unos 3 kilogramos de adrenalina después estabamos de nuevo en tierra. Sintiendo un poco de pesar por los que apenas se suben. Hay cosas que uno no debe ver. La moraleja es que me senté un poco mal y en una de las curvas las cervicales se reorganizaron un poco. Ahora el médico me dice lo que ya sabía que tengo una inflamación. El tipo sugiere suspender la dieta de Advil que venía llevando en las últimas 24 horas. Digo, después del sexto advil el mundo se empieza a ver más colorido. Supongo que necesitaré reposo durante un par de días.

Comentarios de los que leen (abajo podes agregar el tuyo)

Te pasa por acudir a los dioses de las fuerzas centrífugas, que sólo surten efecto en las lavadoras nuevas. La barra del bar más cercano es siempre más recomendable para dar unas vueltas. A cuidarse.

por: txema · Septiembre 3, 2002 12:07 PM

Joder tio.. pero que son un par de sacudones para el que habla de igual a igual con el diego ;)

por: mariano · Septiembre 3, 2002 04:51 PM