Santa Maradona

Juernes | 18 de Julio del 2002

1-800-wireless

Mi vieja excusa para no tener telefono celular empieza a mostrar señales de edad. Cada vez que un telemercaderista confundido me arruinaba la comida para ofrecerme un plan de telefonía celular yo respondía con el cuento de que como dice umberto eco, las personas importantes nunca contestan el telefono, sino que tienen otros que lo hacen por ellos. Y yo, por supuesto, me considero una persona importante.

La última vez que me fijé, los teléfonos celulares eran unos armatostes feos e incómodos que necesitaban un estudio de factibilidad para ver si era posible llevarlos con uno y habia que empeñarse para pagar los 10 dolares por minuto en el aire. Hoy día se pueden llevar en los bolsillos del jean, son mas inteligentes que vos, tienen minutos gratis y suenan más que antes.

Lo que me ha llamado la atencion es precisamente el asunto del sonido. Aún sigo sin entender cual era el defecto del timbre convencional que solian tener para substituirlos con melodias que el dueño puede elegir. Desde La cucaracha hasta Bach. Dueño de celular que se respete tiene que tener una melodía propia, una que lo identifique; para que cuando suene, pueda sonreir la sonrisa de la victoria mirar a los otros por un segundo de más y decir en voz alta: "es para mi."

Una idea romántica para una empresa es construir timbres que anticipen el tono de la llamada. Si me llaman de fiesta que suene como un merengue, si son malas noticias que suene Wagner, si me llama una chica que suene como una de esas melodias enlatadas de Kenny G. Y si el que llama me cae mal pues que ni siquiera se moleste en sonar.



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